Un héroe, una tragedia, una espada y una venganza. Esos son los elementos que de una u otra forma dan vida al llamado “Campeón Eterno”, una de las creaciones más importantes del escritor británico Michael Moorcock, renombrado autor en el campo de la fantasía épica.
Moorcock, autor de las novelas de Elric de Melniboné, a lo largo de sucesivas novelas ha ido construyendo no sólo un mundo, sino varios, donde el mismo héroe –por lo general, marcado por la tragedia– lucha contra las fuerzas del caos, en un esfuerzo por mantener el orden del multiverso (o múltiples universos). Interesante es que Moocock plantea en sus novelas la eterna lucha entre el Bien y el Mal no como tal, sino entre el Orden y el Caos, cosa que tiene sus matices.
Tal como lo mencionaba, en uno de los planos de la realidad su campeón es Elric, también conocido como el Príncipe Albino. En otro es el guerrero Dorian Hawkmoon. Y también está el príncipe Corum Jhaelen Irsei, cuyas tres primeras novelas hoy se pueden encontrar en librerías compiladas en el volumen “Corum. Trilogía de las espadas” (Marlow-Océano).
Corum pertenece a una raza no humana conocida como los vadhagh, que es capaz de moverse entre los diferentes planos del universo y cuya vida se mide en siglos. Tienen cráneos largos y estrechos, orejas sin lóbulos, cabellos finos y grandes ojos almendrados.
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