martes, 31 de agosto de 2010

"ESTRELLAS MUERTAS" - ÁLVARO BISAMA

Como saben, Álvaro Bisama es una de las plumas más importantes de este momento en Chile. Y eso queda ampliamente demostrado en su última novela: "Estrellas Muertas". Si entran a una librería y quieren salir con un título que no les fallará, compren "Estrellas Muertas". Seguro volverán por más.
Aquí les dejó un fragmento de la entrevista que le hice.

Al preguntarle cuánto tiempo le tomó escribir “Estrellas Muertas”, la respuesta de Bisama es demoledora: “La versión cruda, de tres semanas a un mes. La corrección, un año y medio”. Y eso da un claro indicio de lo especial y diferente que es este nuevo título. Algo que sin duda, se percibe desde las primeras líneas.

“Cuando escribía no miraba para atrás. La idea era seguir así, adelante, sin pensar demasiado en lo que se hace. La idea era proyectar sobre el texto (y a mí me pasa cuando lo leo) una especie de extrañamiento, dejar de reconocerse en él, encontrarse de otra forma. La idea era escribir contra lo sencillo, contra lo que antes me salía fácil, meterme en otras zonas, perderme ahí”, asegura.

—“Estrellas Muertas” es una novela muy distinta a tus obras anteriores. Mucho más personal, oscura y desencantada. ¿Sientes que era una deuda pendiente?

“No creo que fuera una deuda. Para nada. ‘Caja Negra’ me parece más bien ese tipo de novela donde uno paga su deuda. La primera novela siempre es eso. ‘Estrellas Muertas’ es más dura, eso sí, pero también más acotada. Hay una voluntad de miniatura ahí. Una miniatura de la asfixia, una miniatura del horror. Pero yo creo que se parece a lo que he hecho antes, lo que pasa es que —en términos de estilo— elegí el camino contrario. Cambié la saturado por lo precario, el gran cuadro por lo íntimo, la parodia por el drama, el merodeo pop por la política que es otra forma de merodeo pop”.

—De alguna forma este libro es sobre el derrumbe de las utopías...

“Pero también es el del derrumbe de una ciudad, de una pareja, de una vida. El derrumbe en la novela no es solo ideológico. Los escombros están puestos en todos los planos, se hilan entre sí, se confunden”.

La entrevista completa la pueden leer aquí.

martes, 24 de agosto de 2010

CÓMICS DE UN MUNDO ALTERNATIVO

En la última temporada de "Fringe" aparecieron varios cómics, pero (obviamente) son reflejo de la realidad alterna que aparece en la serie. Cosas como "La Muerte de Batman", en vez de "La Muerte de Superman" o "Superman: El regreso del Hombre de Acero" en lugar de "Batman: El regreso del Señor de la Noche". Están buenos.


NUEVO TRAILER DE "MONSTERS"

miércoles, 18 de agosto de 2010

"TRUE BLOOD" EN LA "ROLLING STONE"


El ejemplar de la última "Rolling Stone" va "full" con "True Blood". No sólo la portada, sino también (obvio) el tema central. De momento hay sólo un resumen, pero igual aquí les dejo el link para que lo lean. No se pierdan la galería de fotos.

viernes, 13 de agosto de 2010

"LA GUARDIA DE MEDIANOCHE" - SARAH JANE STRATFORD

El mal se enfrenta al mal. Un choque titánico entre dos poderosas fuerzas que deja a la humanidad justo al medio. Eso es “La Guardia de Medianoche” (Norma / $ 8.700), la primera novela de la estadounidense Sarah Jane Stratford y que pone frente a frente a vampiros y nazis.

Cuando muchos consideran que las novelas que combinan romance juvenil con vampiros están agotando este subgénero, llega una historia diferente, ambientada en la Segunda Guerra Mundial y que —aunque hay un romance, pero adulto— tiene como principales fortalezas la originalidad de su trama, la detallada reconstrucción histórica y que los vampiros son tan brutales como los nazis.

“Los libros recientes sobre vampiros han sido más para adolescentes, mientras que yo no quería alejarme de temas como el sexo y la violencia porque son inherentes a la historia. Era crucial que estos seres comieran gente, a pesar de tomar sus decisiones guiados por una moral particular”, dijo Stratford al diario El Tiempo (Colombia).

Es 1939 y los planes expansionistas de Hitler arrastran irremediablemente a Europa hacia una nueva guerra que costará millones de vidas. Y eso inquieta a los vampiros, que temen que el conflicto reduzca significativamente sus “reservas de alimento”.

Por eso el tribunal de vampiros de Londres decide tomar cartas en el asunto y envía a Berlín un “comando de elite” integrado por cinco de sus mejores elementos; cinco antiguos vampiros liderados por la atractiva Brigit. ¿Su misión? Infiltrarse en el Tercer Reich para detener a los nazis. Pero las cosas no serán tan fáciles.

La nota completa la encuentras aquí.

miércoles, 11 de agosto de 2010

CONSEJOS DE ARTURO PÉREZ-REVERTE



Una de las columnas que me gusta leer en La Nación de Argentina es la del escritor español Arturo Pérez-Reverte. Siempre están bien escritas y aunque a veces los temas puedan ser un poco locales, igual son buenísimas. Y el pasado fin de semana me encontré con ésta, una pieza imperdible para cualquiera que le guste leer y sobre todo, escribir. De hecho me gustó tanto, que por eso la reproduzca completa. No se la pierdan.


Carta a un joven escritor

Arturo Pérez-Reverte
Para LA NACION

Pues sí, joven colega. Chico o chica. Recordé tus cartas escritas con amistad y respeto, el manuscrito inédito -quizá demasiado torpe o ingenuo, prematuro en todo caso- que me enviaste alguna vez. Recordé tu solicitud de consejo sobre cómo abordar la escritura. Cómo plantearte una novela seria. Tu justificada ambición de conseguir, algún día, que ese mundo complejo que tienes en la cabeza, hecho de libros leídos, de mirada inteligente, de imaginación y ensueños, se convierta en letra impresa y se multiplique en las vidas de otros, los lectores. Tus lectores.

Vaya por delante que no hay palabras mágicas. No hay truco que abra los escaparates de las librerías. Nada garantiza ver el fruto de tu esfuerzo, esa pasión donde te dejas la piel y la sangre, publicado algún día. Este mundo es así, y tales son las reglas. No hay otra receta que leer, escribir, corregir, tirar folios a la papelera y dedicarle horas, días, meses y años de trabajo duro -Oriana Fallacci me dijo en una ocasión que escribir mata más que las bombas-, sin que tampoco eso garantice nada. Escribir, publicar y que tus novelas sean leídas no depende sólo de eso. Cuenta el talento de cada cual. Y no todos lo tienen: no es lo mismo talento que vocación. Y el adiestramiento. Y la suerte. Hay magníficos escritores con mala suerte, y otros mediocres a quienes sonríe la fortuna. Los que publican en el momento adecuado, y los que no. También ésas son las reglas. Si no las asumes, no te metas. Recuerda algo: las prisas destruyeron a muchos escritores brillantes. Una novela prematura, incluso un éxito prematuro, pueden aniquilarte para siempre. Lo que distingue a un novelista es una mirada propia hacia el mundo y algo que contar sobre ello, así que procura vivir antes. No sólo en los libros o en la barra de un bar, sino afuera, en la vida. Espera a que ésta te deje huellas y cicatrices. A conocer las pasiones que mueven a los seres humanos, los salvan o los pierden. Escribe cuando tengas algo que contar. Tu juventud, tus estudios, tus amores tempranos, los conflictos con tus padres, no importan a nadie. Todos pasamos por ello alguna vez. Sabemos de qué va. Practica con eso, pero déjalo ahí. Sólo harás algo notable si eres un genio precoz, mas no corras el riesgo. Seguramente no es tu caso.



No seas ingenuo, pretencioso o imbécil: jamás escribas para otros escritores, ni sobre la imposibilidad de escribir una novela. Tampoco para los críticos de los suplementos literarios, ni para los amigos. Ni siquiera para un hipotético público futuro. Hazlo sólo si crees poder escribir el libro que a ti te gustaría leer y que nadie escribió nunca. Confía en tu talento, si lo tienes. Si dudas, empieza por reescribir los libros que amas; pero no imitando ni plagiando, sino a la luz de tu propia vida. Enriqueciéndolos con tu mirada original y única, si la tienes. En cualquier caso, no te enfades con quienes no aprecien tu trabajo; tal vez tus textos sean mediocres o poco originales. Esas también son las reglas. Decía Robert Louis Stevenson que hay una plaga de escritores prescindibles, empeñados en publicar cosas que no interesan a nadie, y encima pretenden que la gente los lea y pague por ello.

Otra cosa. No pidas consejos. Unos te dirán exactamente lo que creen que deseas escuchar; y a otros, los sinceros, los apartarás de tu lado. Esta carrera de fondo se hace en solitario. Si a ciertas alturas no eres capaz de juzgar tú mismo, mal camino llevas. A ese punto sólo llegarás de una forma: leyendo mucho, intensamente. No cualquier cosa, sino todo lo que necesitas. Con lápiz para tomar notas, estudiando trucos narrativos -los hay nobles e innobles-, personajes, ambientes, descripciones, estructura, lenguaje. Ve a ello, aunque seas el más arrogante, con rigurosa humildad profesional. Interroga las novelas de los grandes maestros, los clásicos que lo hicieron como nunca podrás hacerlo tú, y saquea en ellos cuanto necesites, sin complejos ni remordimientos. Desde Homero hasta hoy, todos lo hicieron unos con otros. Y los buenos libros están ahí para eso, a disposición del audaz: son legítimo botín de guerra.

Decía Harold Acton que el verdadero escritor se distingue del aficionado en que aquél está siempre dispuesto a aceptar cuanto mejore su obra, sacrificando el ego a su oficio, mientras que el aficionado se considera perfecto. Y la palabra oficio no es casual. Aunque pueda haber arte en ello, escribir es sobre todo una dura artesanía. Territorio hostil, agotador, donde la musa, la inspiración, el momento de gloria o como quieras llamarlo, no sirve de nada cuando llega, si es que lo hace, y no te encuentra.

Hablábamos de maestros: autores y obras que ningún joven que pretenda escribir novelas tiene excusa para ignorar. Ten presente, si es tu caso, un par de cosas fundamentales. Una, que en la antigüedad clásica casi todo estaba escrito ya. Echa un vistazo y comprobarás que los asuntos que iban a nutrir la literatura universal durante veintiocho siglos aparecen ya en La Ilíada y La Odisea -relato, éste, de una modernidad asombrosa- y en la tragedia, la comedia y la poesía griegas. De ese modo, quizá te sorprenda averiguar que el primer relato policíaco, con un investigador -el astuto Ulises- buscando huellas en la arena, figura en el primer acto de la tragedia Ayax de Sófocles.




Un detalle importante: escribes en español. Quienes lo hacen en otras lenguas son muy respetables, por supuesto; pero cada cual tendrá en la suya, supongo, quien le escriba cartas como ésta. Yo me refiero a ti y a nuestro común idioma castellano. Que tiene, por cierto, la ventaja de contar hoy, entre España y América, con 450 millones de lectores potenciales; gente que puede acceder a tus libros sin necesidad de traducción previa. Pero atención. Esa lengua castellana o española, y los conceptos que expresa, forman parte de un complejo entramado que, en términos generales y con la puesta al día pertinente, podríamos seguir llamando cultura occidental: un mundo que el mestizaje global de hoy no anula, sino que transforma y enriquece. Tú procedes de él, y la mayor parte de tus lectores primarios o inmediatos, también. Es el territorio común, y eso te exige manejar con soltura la parte profesional del oficio: las herramientas específicas, forjadas por el tiempo y el uso, para moverte en ese territorio. Aunque algunos tontos y fatuos lo digan, nadie crea desde la orfandad cultural. Desde la nada. Algunas de esas herramientas son ideas, o cosas así. Para dominarlas debes poseer las bases de una cultura, la tuya, que nace de Grecia y Roma, la latinidad medieval y el contacto con el islam, el Renacimiento, la Ilustración, los derechos del hombre y las grandes revoluciones. Todo eso hay que leerlo, o conocerlo, al menos. En los clásicos griegos y latinos, en la Biblia y el Corán , comprenderás los fundamentos y los límites del mundo que te hizo. Familiarízate con Homero, Virgilio, los autores teatrales, poetas e historiadores antiguos. También con La Divina Comedia de Dante, los Ensayos de Montaigne y el teatro completo de Shakespeare. Te sorprenderá la cantidad de asuntos literarios y recursos expresivos que inspiran sus textos. Lo útiles que pueden llegar a ser.

La principal herramienta es el lenguaje. Olvida la funesta palabra estilo, burladero de vacíos charlatanes, y céntrate en que tu lenguaje sea limpio y eficaz. No hay mejor estilo que ése. Y, como herramienta que es, sácale filo en piedras de amolar adecuadas. Si te propones escribir en español, tu osadía sería desmesurada si no te ejercitaras en los clásicos fundamentales de los siglos XVI y XVII: Quevedo, el teatro de Lope y Calderón, la poesía, la novela picaresca, llenarán tus bolsillos de palabras adecuadas y recursos expresivos, enriquecerán tu vocabulario y te darán confianza, atrevimiento. Y una recomendación: cuando leas El Quijote no busques una simple narración. Estúdialo despacio, fijándote bien, comparándolo con lo que en ese momento se escribía en el mundo. Busca al autor detrás de cada frase, siente los codazos risueños y cómplices que te da, y comprenderás por qué un texto escrito a principios del siglo XVII sigue siendo tan moderno y universalmente admirado todavía. Termina de filtrar ese lenguaje con la limpieza de Moratín, el arrebato de Espronceda, la melancólica sobriedad de Machado, el coraje de Miguel Hernández, la perfección de Pablo Neruda. Pero recuerda que una novela es, sobre todo, una historia que contar. Una trama y una estructura donde proyectar una mirada sobre uno mismo y sobre el mundo. Y eso no se improvisa. Para controlar este aspecto debes conocer a los grandes novelistas del siglo XIX y principios del XX, allí donde cuajó el arte. Lee a Stendhal, Balzac, Flaubert, Dostoievski, Tolstoi, Dickens, Dumas, Hugo, Conrad y Mann, por lo menos. Como escritor en español que eres, añade sin complejos La regenta de Clarín, las novelas de Galdós, Baroja y Valle Inclán. De ahí en adelante lee lo que quieras según gustos y afinidades, maneja diccionarios y patea librerías. Sitúate en tu tiempo y tu propia obra. Y no dejes que te engañen: Agatha Christie escribió una obra maestra, El asesinato de Rogelio Ackroyd , tan digna en su género como Crimen y castigo en el suyo. Un novelista sólo es bueno si cuenta bien una buena historia. Escribe eso en la dedicatoria cuando me firmes un libro tú a mí.

© LA NACION

sábado, 7 de agosto de 2010

INVITADO AL CICLO DE CHARLAS LETRAS DE OTROS MUNDOS



El pasado jueves 5 de agosto fue mi participación en el ciclo de charlas Letras de Otros Mundos, organizado por la Universidad de Valparaíso y la editorial Puerto de Escape.


Fue una ocasión memorable, en que junto a Marcelo Novoa, Sergio Alejandro Amira y Néstor Flores, entre otros, pudimos conversar de manera relajada sobre literatura, ciencia ficción y fantasía.




¿Qué puedo decir? El público que llegó al encuentro fue estupendo. Muy buenas preguntas y un intercambio de ideas imperdible.


Aprovecho de agradecer a los organizadores por la invitación y la oportunidad de haber compartido con todos los asistentes un tiempo y un espacio imborrables.






martes, 3 de agosto de 2010

UN AÑO SIN SERGIO MEIER

Esta semana ya se cumple un año de la partida de Sergio Meier, talentoso escritor chileno y una persona simplemente genial. Por eso los invito a recordarlo por su calidad humana y también por su obra.
Un grupo de buenos amigos, de esos que siempre están, acaba de inaugurar un sitio web en su memoria, para recordarlo, pero también como un tributo.

La dirección es: http://www.sergiomeier.cl/ No dejen de pasar por ahí, seguro que los sorprenderá.

lunes, 2 de agosto de 2010

ESTE JUEVES 5 - EN VALPARAÍSO


Este jueves 5 de agosto, a las 19:00 horas, en la Universidad de Valparaíso, estaremos hablando de literatura fantástica chilena junto a muchos amigos de lo fantástico en la V Región. Están todos invitados. ¡Los esperamos!